Víctor López Medel (Málaga, 2001), conocido futbolísticamente como Vitolo, es un trotamundos del área a pesar de su juventud. Con solo 24 años, su carrera es un mapa de experiencias que recorre desde las categorías inferiores del Málaga CF hasta las previas de la Champions League, pasando por Italia, Andorra y Gibraltar. Hoy, defiende el arco del Huracán de Balazote en la 3ª RFEF de Castilla-La Mancha. Hablamos con él sobre la soledad del portero, la influencia de la fe en su juego y su visión del fútbol europeo.

Has pasado por distintas ligas europeas. Más allá del idioma, ¿cómo cambia la forma de entender la portería en el norte, el sur o el centro de Europa? ¿En qué equipos has jugado?
La forma de entender la portería va muy enfocada y de la mano del pensamiento del entrenador. Depende mucho de las aspiraciones del equipo y de la plantilla; ahí la participación del portero cambia bastante. Hay equipos que necesitan que juegues mucho con los pies, tratándote como el último central para generar superioridad, mientras que en otros el portero simplemente está para parar.
A nivel táctico y técnico, donde más avancé fue en la Fundación Marcet (Barcelona) y en el Atlètic Club d’Escaldes (Andorra). En Italia, por ejemplo, el portero se dedica casi exclusivamente a atajar bajo palos.
Mi trayectoria empezó en las inferiores del Málaga CF, Juventud de Torremolinos y la Fundación Marcet. En mi último año de juvenil decidí irme fuera y estuve dos temporadas en Italia, en la categoría Eccellenza (Napoli United y Virtus Matino). Después jugué tres años en la Primera División de Andorra con el Atlètic Club d’Escaldes, donde ganamos la Copa y la Liga, disputando una previa de Champions League y dos de Conference League. Posteriormente firmé con el CD Guadalajara en 2ª RFEF y luego en la Primera División de Gibraltar con el Lincoln Red Imps, sumando previas de Champions, Europa League y Conference League. Actualmente, estoy en el Huracán de Balazote.
Actualmente juegas en el Huracán de Balazote. ¿Cómo ha sido la temporada y qué sensaciones te deja el equipo?
La temporada fue dura; no pensábamos que iba a ser tan complicado, tanto a nivel individual como colectivo. En lo personal, el cambio fue notable: pasar de un club con dinámica de Conference League a un club humilde de un pueblo de Albacete se siente a nivel profesional.
Al final, el objetivo del club cambió y luchamos por la permanencia. Lo conseguimos finalmente y estoy muy contento con mi año de aprendizaje y agradecido con Dios. La unión del vestuario fue crucial para salvarnos; el buen ambiente y las dinámicas positivas jugaron un papel fundamental para lograr la meta.

El portero es el único que viste distinto y el que juega más «solo». En esos momentos de silencio, ¿qué pasa por tu cabeza? ¿Tienes algún ritual o fe específica antes de un partido?
Así es, el portero es el solitario: lloramos solos y celebramos solos. Un fallo marcará tu partido por más que tengas mil aciertos. Yo trato de estar los 90 minutos pensando únicamente en el balón; mis sentimientos y emociones se quedan en el vestuario. En el verde no tengo amigos ni familia, solo un aliado: Dios, que defiende la portería conmigo.
Siempre llevo conmigo tres figuras: El Cautivo (patrón de Málaga), la Virgen del Carmen (por mi abuelo) y Fray Leopoldo. Mi abuela siempre le oraba a Fray Leopoldo y, al nacer, nos dio un collar de él a todos los nietos. Decidí llevarlo siempre en su honor. Antes de empezar el partido, me arrodillo y oro a Dios y a la Virgen María, pidiendo un partido de aprendizaje y las fuerzas necesarias para salir victorioso.
¿Ha habido alguna parada en tu carrera en la que sentiste que «alguien más» puso la mano por ti?
Sí, muchas. Pero destacaría una en la que supe que no estaba solo: fue en un Guadalajara contra el Numancia. Ese día sentí que mi abuela y Dios estaban conmigo. Fue un mano a mano; el delantero definió y metí la mano rápida abajo. La rocé con la yema de los dedos, el balón se fue muy despacio botando y salió rozando el palo.
En la acción, el balón tiró mi figura de Fray Leopoldo. Me quedé boca abajo en el césped dando gracias a Dios y se me saltaron las lágrimas. Sentí que mi abuela estaba allí e hizo que fuera posible. Ganamos 2-0.

Con 24 años, muchos apenas están empezando, pero tú ya pareces un veterano por tus vivencias. ¿Sientes que el fútbol te ha dado una vida que otros tardan décadas en alcanzar?
Creo que el camino de Dios es perfecto y a cada persona le da cosas diferentes en momentos distintos. Es cuestión de saber progresar y aprovechar las oportunidades. Sin duda, irme de casa a los 15 años me dio una madurez distinta. A cualquier persona le habría gustado vivir experiencias como las mías desde tan joven: convertir un hobby en un trabajo y vivir de lo que amas.
Más que la vida en sí, son las vivencias y los conocimientos. Hay gente más joven que yo triunfando, pero estoy agradecido con el Señor por este camino. Cuando salgo al campo me siento un «guerrero de Dios» e invencible. A pesar de mi edad, me siento un «veterano» en el campo y esa mentalidad me ayuda a rendir mejor.



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Que grande y humilde eres, Eres un Crack